EXPOSICIÓN ACTUAL

NÉSTOR SANMIGUEL DIEST. Como engañar a las tormentas despegando al atardecer sin luces. 18 Febrero - 15 abril

Nestor Sanmiguel Diest. Espía ojos rosas, 1995. Acrílico sobre lienzo (algodón). 195 x 140 cm Nestor Sanmiguel Diest. El visitante, 1994. Acrílico sobre lienzo (algodón). 200 x 175 cm Nestor Sanmiguel Diest. Un nenúfar en el pulmón derecho o cómo cerrar un laberinto, 1993. Laca, acrílico sobre lienzo. 81 x 140 cm Nestor Sanmiguel Diest.  Mujer entrando en el jardín, 1995.  Laca, acrílico, polvo pómez y anilina sobre lienzo. 175 x 200 cm

NOTA DE PRENSA. VERSIÓN PDF

Maisterravalbuena se complace en presentar la segunda exposición de Néstor Sanmiguel Diest en la galería. Esta muestra vuelve la vista a un periodo de la obra de Néstor Sanmiguel Diest que se centra en la investigación de las ‘formas madre’ (1993 – 1997), un universo de abstracciones puras y primarias. Son entidades a las que se ha despojado de todo rasgo superficial y aleatorio. Flotan libremente en el espacio como entes biomórficos que de alguna forma reconocemos como parte de nuestra identidad individual y universal. Las ‘formas madre’ aparecen en 1993 cuando el artista se empieza a interesar por los contenedores formales dejando a un lado los contenidos, actitud que entronca con una tendencia que siguieron algunos artistas de las vanguardias históricas. Es un imaginario que evoluciona desde una estética surrealista, que evoca criaturas y artefactos sexuales, hasta una depuración hacia las formas puras como la circunferencia.

Es ahora cuando aflora un metalenguaje personal en el que se cuentan historias, pensamientos, personajes…a través de los símbolos (la mujer dormida, el ángel, las estrellas), de estructuras curvas y lineales o de colores vivos y monocromos trazados con el rigor gráfico y geométrico que le caracteriza

1997 marca el inicio de una nueva etapa: el artista empieza a ‘contaminar’ sus creaciones insertando estas formas prístinas en tramas de complejidad formal donde el texto, por primera vez, adquiere una importancia visual y narrativa. Sanmiguel crea un código híbrido, que marcará su obra posterior, en el que los símbolos y el lenguaje se complementan.
El camino por el que Néstor Sanmiguel Diest se decantará definitivamente en 1999 no se puede entender sin su inicial predilección por la forma, el continente, dotado de simbología.

Gran parte de la obra que aquí se presenta nunca ha sido vista ni expuesta, por lo que esta exposición es fundamental a la hora de reconocer la importancia de estos años en la producción del artista.